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Los dilemas éticos de la salud en internetDisponer de todos los recursos de las nuevas tecnologías ha supuesto un antes y un después en el abordaje de la salud. Los Sherpas 2.0 lo sabemos bien. Pero, como dijo el tío de Spiderman “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

La salud es un tema delicado en el mundo off line, y aún más en el online. Y la velocidad a la que cambian las cosas provoca que, a menudo, no seamos conscientes de las implicaciones éticas que tiene nuestra tarea diaria vinculada con las tecnologías.

 

Por ejemplo, ¿os habéis preguntado hasta qué punto sería ético que un doctor investigara la vida de un paciente en las redes sociales? Imaginad por ejemplo, alguien con problemas cardiovasculares. Su médico descubre en Facebook o en Instagram que se atiborra de grasa en contra de sus indicaciones. ¿Podría o no revelar esa información al paciente? ¿Debería formar parte de su historia clínica, en tanto en cuanto es una información pública?

También podría hacerse un acercamiento ético a la posibilidad o no de prohibir la publicación de cierta información de salud poco o nada científica en internet o incluso cómo se debería mostrar la información sobre disciplinas que carezcan de base científica demostrable. O el tratamiento de nuestras experiencias médicas, es decir, cómo mostramos los hitos que logramos con nuestros pacientes, aunque no mostremos sus caras.

Todo eso, sin olvidar que la disponibilidad de millones de datos sensibles de nuestros pacientes en la red implica el riesgo de hackeo. Precisamente, el sector salud es uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes, ya que los datos de salud son especialmente valiosos en el mercado negro. ¿Hasta qué punto deberíamos animar a los pacientes a incluir esos datos en la red? ¿Cómo debemos protegerlos? ¿Cómo afectarán esos hackeos a los dispositivos de salud que estén conectados?

Afortunadamente, la tendencia en el mundo digital es hacia la humanización, no solo en cuestión de procesos, sino también desde un punto de vista filosófico. Cada vez más, las nuevas aplicaciones y desarrollos se diseñan teniendo en cuenta las necesidades y características de las personas, teniendo en cuenta las necesidades reales pero también las repercusiones éticas de la salud digital en la vida cotidiana.

Ya hay algunas iniciativas para luchar contra, por ejemplo, los bulos en salud como esta de AIES, que os recomendamos.

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