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IOMT internet de las cosas medicasLa salud que viene se tiene que pensar en modo mobile (mHealth). En este mundo hiperconectado, con sus ventajas y sus desventajas (véase Cambridge Analytica), el papel de los smartphones en salud será crucial. Son los dispositivos que transportamos siempre con nosotros y los que usamos y usaremos para relacionarnos con nuestra salud.

 

Hay tres factores clave por los que los smartphones van a cambiar la forma en la que nos relacionamos con nuestros médicos y centros de salud:

  1. Empoderarán al paciente a la hora de la toma de decisiones. Podrá disponer de su historial médico y con esa información, hacerse corresponsable con su médico de su tratamiento.
  2. Mejorarán la comunicación entre médico y paciente. Al añadirse una nueva vía de comunicación más allá de la presencial, la relación entre ambos será más fluida y la sensación de seguridad y apoyo mayor.
  3. Mejorarán la adherencia al tratamiento, porque el móvil se convertirá en el compañero que alertará de cuándo debe tomarse la medicación y le recordará cómo hacerlo de forma adecuada.

Pero el Smartphone no es más que el último eslabón de la hiperconectividad en salud. Gracias al IoMT (internet of medical things), los dispositivos que se comunican entre sí podrán facilitar, por ejemplo, el control remoto de los pacientes crónicos o almacenar y analizar los datos de los wearables que se asignen a pacientes para controlar una cierta condición o para analizar algún comportamiento de su cuerpo. A través de técnicas de análisis de Big Data, todos estos datos podrán gestionarse para lograr un conocimiento 360 de la salud del paciente y mejorar tanto la toma de decisiones como la asignación de tratamientos personalizados. El IoMT va a permitir que la medicina de precisión crezca, apoyada por un conocimiento muy ajustado del paciente y un intercambio constante de información entre paciente, médico y dispositivos.

Pero como todo lo relacionado con la tecnología, el IoMT tiene retos a los que enfrentarse. El primero y fundamental es la privacidad de los datos recogidos, especialmente sensibles, dado que se refieren a la salud de los individuos. Probablemente ahí entrarán soluciones de Blockchain u otros formatos de control de acceso de datos que puedan irse diseñando en el futuro. Otro de los desafíos es la validez clínica de las soluciones digitales móviles. No vale cualquier software diseñado por un técnico. Los médicos tendrán que implicarse a fondo en el desarrollo y los investigadores tendrán que tener en cuenta este tipo de soluciones a la hora de generar nuevos estudios clínicos. La tecnología será casi un medicamento y, por tanto, tendrá que tener el esfuerzo, la investigación y las garantías que tienen que tener a día de hoy los fármacos. Los otros dos puntos a tener en cuenta para lograr una salud conectada de calidad serán la interoperabilidad, es decir, que los datos puedan ser fácilmente compartibles e intercambiables, -por lo que hará falta encontrar un estándar de trabajo que satisfaga las necesidades de todas las partes- y el coste, porque habrá que valorar quién paga toda esta innovación y de qué manera esto repercute en los sistemas de salud y en los propios pacientes.

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