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E-CONSEJOS: No desperdicies alimentos

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El 25% de los gases de efecto invernadero se origina por la electricidad y producción de calor, el 24% por la agricultura y otros usos del suelo, el 21% por la industria y el 14% por el transporte. La mayoría de nuestras acciones, desde encender la luz, desplazarnos o comer, genera gases de efecto invernadero.

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La ONU advierte de que solo el desperdicio alimentario causa el 10% de los gases de efecto invernadero e insta a cambiar nuestra dieta para revertir esta situación. Según los expertos, a nuestra dieta le sobra carne, pescado, alimentos procesados, grasas, azúcares y lácteos. En cambio, le falta fruta y verdura. Este desequilibrio, unido a un modelo productivo poco sostenible, incide directamente en nuestra salud y en la del planeta.

Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), una tercera parte de los alimentos producidos se echa a perder o se desperdicia. La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos supondría una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudaría a mejorar la seguridad alimentaria.

Una dieta equilibrada basada en alimentos de origen vegetal (cereales, legumbres, frutas y verduras) y alimentos de origen animal producidos de forma sostenible y con poca emisión de gases de efecto invernadero es la mejor opción de adaptación al cambio climático y de limitación de sus efectos.

 

24 de octubre - Día internacional contra el cambio climático

Cada 24 de octubre se conmemora en todo el mundo el Día Internacional contra el Cambio Climático. Una celebración instaurada por la Organización de Naciones Unidas para paliar los devastadores efectos que se están produciendo en los últimos años en todo el planeta.

Imagen3Los gases de efecto invernadero (GEI) como el CO₂ son los actores principales del cambio climático actual. Los GEI se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos ya que, al impedir que parte del calor del sol se propague hacia el espacio, hacen que la Tierra sea habitable.

El problema es que después de más de un siglo de industrialización,deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años.

Los GEI son producto de actividades como la agricultura, la ganadería, la producción energética a través de fuentes combustibles y la industria, pero también de nuestras actividades diarias. Actos habituales como desplazarnos generan GEI, a los que se suman la mala gestión de los residuos, unos hábitos de consumo basados en una economía lineal (comprar-usar-tirar) o el tipo de alimentación entre otros.

A finales de 2015, 195 países suscribieron el Acuerdo de París, el primer acuerdo universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático. En él, los países firmantes se comprometieron, entre otras cosas, a mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales, a proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5ºC, a aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y a promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de efecto invernadero.

En el Informe de la Brecha de Emisiones 2019, sin embargo, se indica que el mundo se dirige a un aumento de la temperatura de 3,2ºC, con las naciones del G2 representando el 78% de todas las emisiones.

Los países o conjuntos de países que lideran el ranking de contaminación ambiental son China, Estados Unidos y la Unión Europea. Entre los tres suman más de la mitad de las emisiones mundiales. Comprueba los niveles actuales de la temperatura del aire en la Tierra, de ozono, de vapor de agua, nivel de los mares, monoxido de carbono, entre otros. Pinchando aquí.