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Después del viaje

A continuación se exponen las manifestaciones sintomatológicas iniciales de las enfermedades más relevantes que se pueden adquirir en países en vías de desarrollo, así como las consideraciones a tener en cuenta al regresar de un viaje a estos países donde existe riesgo especial a contraer estas patologías.

Cólera

Es una enfermedad causada por algunas cepas de la especie Vibrio Cholerae que en su forma grave, tras un período de incubación de 2-3 días, pero con márgenes entre 5h y 5 días, comienza de forma brusca con dolores abdominales y diarrea acuosa, pudiendo ocasionar la muerte por pérdida de agua y electrolitos. Típicamente son heces sin mal olor, abundantes y con apariencia de agua sucia.

Es una enfermedad que no suele cursar con fiebre. Cuando la pérdida de electrolitos es intensa pueden sobrevenir vómitos como consecuencia de la acidosis y calambres musculares intensos fruto de la hipopotasemia.
En casos graves aparecen signos intensos de deshidratación, hipotensión y oliguria.

Dengue

En casos de Dengue importado ( Viajeros), el cuadro clínico suele estar dominado por la existencia de fiebre alta, escalofríos, fatiga y cefalea grave. La presencia de mialgias, altralgias y exantemas es más rara, el diagnóstico es básicamente clínico.

El diagnóstico específico debe verificarse mediante el aislamiento del virus en la sangre y/o la demostración de los anticuerpos.

Difteria

El hombre es el único reservorio conocido del microorganismo (Corynebacterium diphtheriae), que se transmite de persona a persona. Actualmente se considera que el principal reservorio es la piel humana. El período de incubación es de 1-10 días, con una media de 2-5 días.

La difteria afecta predominantemente al aparato respiratorio, desde las fosas nasales hasta los bronquios, si bien la infección faríngea es la más frecuente. El enfermo presenta dolor faríngeo, disfagía, náuseas, vómitos, cefalea y muy a menudo fiebre (no suele ser superior a 39º C). Es muy característica la presencia de adenopatías moderadamente dolorosas en la parte anterior del cuello y, a veces, un importante edema doloroso (cuello de búfalo).

El enfermo suele estar debilitado y pálido. La afección laríngea altera la voza del paciente y ocasiona estridor, disnea y cianosis. La afección bronquial puede provocar graves problemas respiratorios por formación de auténticos cilindros pseudo-membranosos en los grandes bronquios. Los fenómenos tóxicos suelen ocurrir durante la primera semana de la enfermedad y afectan, predominante, al miocardio.

La afección de la piel, más frecuente en climas tropicales, se manifiesta por lesiones cutáneas de evolución tórpida y sin síntomas tóxicos.

Enfermedad del sueño

La infección es por la picadura de la mosca tse-tse (también denominada tripanosomiasis).

Los síntomas son inicialmente inespecíficos, cefalea, malestar general, artralgias, fiebre, lesiones cutáneas, eritema anular, linfoadenitis generalizada (adenopatías discretas móviles, no dolorosas) y puede haber hepatoesplenomegalia moderada. La lesión local en el lugar de la picadura consiste en un chancro clásico que se desarrolla a los 10-15 días de la picadura sobre una pápula exuberante. Sin embargo la enfermedad progresa hacia meningoencefalitis. Los síntomas aparecen de una a cuatro semanas tras la infección.

La tripasonomiasis producida en la región este-africana es clínicamente más aguda que la forma de oeste-africana de la enfermedad, la afectación al sistema nervioso central también tiene lugar en un más corto periodo de tiempo.

La invasión del SNC se manifiesta inicialmente con alteraciones del comportamiento y de la personalidad, progresando posteriormente hacia una meningoencefalitis difusa. Por último, el deterioro mental es total y el paciente entra en coma, siendo entonces prácticamente nulas las posibilidades terapéuticas de recuperación.

Fiebre amarilla

Tras un periodo de 3 a 6 días aparece fiebre elevada de inicio brusco, escalofríos y cefalea. Pueden existir, además, mialgias, náuseas y vómitos. En la forma clásica, tras un inicio similar al anterior y en el que pueden existir epistasis y gingivorragia, se produce un descenso febril y una aparente mejoría. A continuación reaparece la fiebre y se instaura la ictericia (100% de los casos). Puede aparecer insuficiencia hepática y/o renal con proteinuria y agravamiento de la diatesis hemorrágica. Un signo clásico es la existencia de bradicardia relativa a pesar de la fiebre elevada.

Hepatitis

La expresión clínica de la hepatitis vírica aguda es muy variable. El período de incubación varía según el agente etiológico y según la cantidad de virones del inóculo.
El período prodrómico comprende el tiempo en el que el paciente presenta síntomas antes de la aparición de ictericia y por lo común dura 3-5 días, en ocasiones semanas. El paciente se siente cansado e inapetente y a veces siente náuseas y vómitos. Muchos pacientes refieren dolor en hipocondrio derecho. En ocasiones hay cefalea. En la hepatitis A con frecuencia aparece fiebre, no acompañada de escalofríos, de 1 ó 2 días de duración.

El diagnóstico de hepatitis rara vez se sospecha hasta que el paciente observa un cambio de coloración de la orina (tono oscuro parecido al de la los refrescos de cola).

Cuando aparece la ictericia, el paciente suele encontrarse paradójicamente mejor aunque persiste la astenia y laxitud. La duración varía entre 2 y 6 semanas. Durante este período el paciente suele perder peso. Con la disminución de la ictericia se comprueba una recuperación de la sensación de bienestar y del apetito y una normalización en la coloración de la orina y las heces.

Con la desaparición de la ictericia se inicia el período de convalecencia, donde el paciente se halla todavía asténico y se fatiga después de una escasa actividad física.

Leishmaniasis

La denominada Leishmania cutánea del viejo mundo se caracteriza por una lesión típica denominada “botón de oriente”, que es un nódulo de varios centímetros de diámetro que puede o no ulcerarse y que puede curar de manera espontanea.

Las manifestaciones de la Leishmanianiasis visceral se caracterizan por la triada clásica:

  • Fiebre alta
  • Esplenomegalia y
  • Leucopenia (a la que sigue una pancitopenia)

Las infecciones secundarias pueden llevar a la muerte

El viajero debe informar a su médico de cualquier proceso febril padecido durante la estancia y hasta tres semanas después de haber abandonado el área endémica

Malaria (Paludismo)

l cuadro clínico está dominado por la crisis febril característica: tras unas horas de malestar general, cefaleas y mialgias, aparecen escalofríos con intensa sensación de frío. Tras este “periodo frío” (15-60 minutos), aparece el “periodo caliente” o febril con rubefacción facial, piel seca y elevaciones térmicas que pueden alcanzar los 41ºC. Este estadio puede durar de 2 a 6 horas. El tercer periodo o “periodo de lisis”( de 2 a 4 horas de duración), se caracteriza por una gran sudoración, descenso de la temperatura, abatimiento y somnolencia.

¿Cuanto tiempo transcurre desde la picadura del mosquito infectado hasta la aparición de los primeros síntomas?

El periodo de incubación del paludismo varía entre 8 y 30 días: es más corto en el caso de P.falciparum y más largo para P.malariae. Ciertas cepas de P.vivax y P.ovale pueden presentar periodos de incubación de hasta 9 meses e incluso superar el año. Pueden aparecer recidivas provocadas por formas intrahepáticas.

En caso de haber iniciado tratamiento quimioprofiláctico contra la malaria, este tratamiento se deberá continuar durante las cuatro semanas siguientes al regreso de la zona afectada.

Ococercosis

Caracterizado por lesiones cutáneas, nodulares, linfáticas y oculares. Se conoce también como ceguera de los ríos.

Causado por la forma prelarval, se manifiesta tras un periodo de 1 a 3 años desde que tiene lugar la inoculación. Puede producir despigmentación de la piel, prurito, dermatitis recurrente con eczema violáceo, paquidermia, debilidad generalizada, elefantiasis escrotal, nódulos subcutáneos (u oncocercomas) generalmente indoloros, linfoadenitis y alteraciones oculares incluyendo la ceguera. La prevalencia de ceguera en zonas hiperendémicas de sabana de África occidental oscila del 2 al 15%.

Peste bubónica

Se produce tras un periodo de incubación entre 2 y 8 días tras la picadura del insecto. Clínicamente aparecen adenopatías regionales muy dolorosas (la ingle es la zona más afectada) acompañadas de fiebre alta, escalofríos y cefalea. La mitad de los pacientes presentan síntomas gastrointestinales en forma de nauseas, vómitos y diarreas que pueden ser sanguinolentas.

Rabia

El principal vector y reservorio en el mundo es el perro. Los animales salvajes pueden agredir directamente al hombre o de manera indirecta contaminando a los animales domésticos. El virus rábico pertenece a la familia de los Rhabdoviridae y al género de los Lyssavirus.

Se reconocen 4 fases o períodos.

  • Período de incubación, inferior a 1 año, oscilando entre 1 y 3 meses.
  • Período prodrómico (1-2 días), con fiebre, fatiga, anorexia, nauseas y sobre todo alteraciones psíquicas que pueden sugerir una afección neurológica (ansiedad, insomnio, agitación, depresión...).
    Son frecuentes también las parestesias y los transtornos de la respiración, fonación y odinofagia
  • Período de excitación (neurológico agudo ). Suele durar de 1-3 días. El paciente está hiperactivo, excitado, desorientado y presenta hiperreflexia, alucinaciones y alteraciones conductuales. Estas fases de agitación se alternan con fases de calma.
    En este período la respiración es irregular y es característica la salivación espumosa y los espasmos faríngeos y laringeos provocados por la ingesta de líquidos o por su visualización (hidrofobia).
    Pueden aparecer espasmos clónicos de extremidades y tronco con aumento creciente de la excitabilidad mental.
    Si en este período el enfermo no ha fallecido de forma súbita evoluciona a la fase paralítica.
  • Período paralítico, etapa breve y final de la enfermedad. Se instaura una parálisis muscular generalizada y sobreviene la muerte por apnea de origen bulbar.

Tétanos

El tétanos generalizado se caracteriza por hipertonía generalizada o localizada, con crisis de contracturas paroxísticas, tónicas, clónicas o tónico-clónicas (espasmos).

Presenta 4 fases:

  • Período de incubación, que va desde que se produce la herida hasta los primeros síntomas, generalmente el trismus (hipertonía dolorosa de los meseteros que impide abrir la boca) o rigidez y dolor en nuca y hombros. Oscila desde pocas horas a más de 15 días. Aparecen también contracturas de los músculos faringeo-laríngeos con disfagia y espasmo de glotis.
  • Período de progresión. Se caracteriza por la aparición de los espasmos que pueden llegar a ser muy violentos y peligrosos.
  • Período de estado. Hipertonía permanente acompañada de espasmos paroxísticos localizados y generalizados. Entre dos espasmos consecutivos hay períodos de hipotonía muscular.
    En el 30-60% de los casos aparece disfunción autonómica con crisis de hiperactividad simpática, hipercatabolismo, cianosis y acidosis metabólica. La disfunción autonómica es característica del tétanos grave y favorece las complicaciones.
  • Complicaciones, son frecuentes. Destacan las infecciones y sepsis nosocomiales, lesiones musculoesqueléticas residuales como las retracciones.

Profilaxis

En mayores de 7 años no vacunados nunca, se aconseja una segunda dosis a las 4-6 semanas y la tercera a los 6-12 meses de la segunda. Revacunar cada 10 años.

Tifus

Se caracteriza por un curso febril prolongado, bacteriemia mantenida y estimulación importante del sistema reticuloendotelial que ocasiona esplenomegalia, toxicidad sístemica y leucopemia.

El período de incubación es de 7 a 21 días. Transcurrida una semana aparece un cuadro insidioso de fiebre, malestar general, anorexia, cefalea y artromialgias. Después de otra semana de evolución se establece la fase de estado con fiebre de 40 ºC, diaforesis y ocasionalmente escalofríos.

En el 50% de los casos se palpa hepatoesplenomegalia y en el 30 % se observa la típica roseola en la piel de la región superior del abdomen o del tórax. Estas lesiones cutáneas son transitorias y desaparecen en horas o días sin dejar cicatriz residual. Un 10 % de los pacientes pueden presentar alteraciones del nivel de la conciencia.

El diagnostico definitivo se establece por el aislamiento del microorganismo causal en cualquier muestra procedente del paciente, usualmente hemocultivos.

Autores:
Dr. Antonio Clavel Parrilla, Dr. Marzo Varea y Dr. Rafael Gómez-Lus. Especialistas en microbiología y parasitología. Revisión del año 2007

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